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26 por 26, da 43 y da 27 mil: la película colectiva sobre Ayotzinapa

jueves, marzo 10th, 2016
Se estrena hoy, a las 18 horas, con entrada libre. Foto: FIlmoteca UNAM

Se estrena hoy, a las 18 horas, con entrada libre. Foto: FIlmoteca UNAM

La tragedia de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa es la de los 27 mil ausentes, según la cifra de una guerra en la que no tenemos arte ni parte y que nos obliga a pagar con sangre y lágrimas los sucios asuntos de un sistema impiadoso

Ciudad de México, 10 de marzo (SinEmbargo).- Tardamos un poco en escribir bien la palabra Ayotzinapa: oscura ortografía de una ignominia histórica.

Muchos no demoraron tanto en descreer de la tragedia, en esa especie de anestesia colectiva que nace cuando la realidad resulta demasiado dura para aceptarla.

En un acto de lo que se conoce como “libertad de expresión”, no faltará incluso el que debajo de esta nota mande un correo anónimo diciendo: “se lo merecían por chairos”.

Sin embargo, como bien reza el dicho popular mexicano: no se puede tapar el sol con un dedo y pasará mucho tiempo antes de que la desaparición de 43 estudiantes normalistas en una escuela rural de Iguala, Guerrero, pueda verse como un hecho cotidiano, “natural”, de la realidad moderna.

Es más, si algún día eso pasara, si existiera en el futuro ese día en que para la humanidad fuera “normal, habitual”, que las fuerzas públicas de un pueblo, coludidas con el crimen organizado, se sacaran de encima a estudiantes molestos, desapareciéndolos sin más ni más y sin dar noticias de lo que pasó realmente hasta la fecha, habremos decretado nuestro fin como especie.

En el contexto de un crimen colectivo que sigue sin resolverse, que desde hace dos años tiene en vilo y en pie de lucha a las familias directamente afectadas, hay quienes ponen en duda la pertinencia de seguir mencionando el hecho. Encogiendo los hombros se preguntan y preguntan: si ya sabemos que no aparecerán, ¿para qué seguir?

Precisamente porque esa “certeza” es imposible de imponer a los padres, destinados a buscar a sus hijos por siempre jamás, es que la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal Isidro Burgos es hoy un símbolo que engloba a todos los desaparecidos del México contemporáneo.

El llamado a “pasar página” cuando aun no aparecen los desaparecidos, resulta cuanto menos una indiferencia muy cercana a la crueldad y a la falta de empatía con el prójimo que sufre.

Según el reporte oficial del Gobierno Federal, hay un registro total de 27 mil 659 desaparecidos, desde 2007 hasta el 31 de diciembre de 2015.

El Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) da cuenta que, de todos los casos, 989 están relacionados con el fuero federal y 26 mil 670 con el fuero común.

De acuerdo con las cifras del RNPED, 19.5  por ciento de los casos en materia de fuero federal corresponde a personas que están entre los cero y los 19 años edad, con un total de 193 registros al 31 de diciembre del año pasado.

Un total de 556 casos corresponden a personas que van de los 20 a los 49 años, equivalentes a 56.2 %, mientras que 47 de los 989 registros son de personas de 50 años o mayores, el 4.75 por ciento, mientras que en 193 casos no se especifica la edad de la víctima.

AYOTZINAPA 26

A esta juventud diezmada, está dedicada la película Ayotzinapa 26, que reúne 26 cortometrajes de cineastas, artistas conceptuales e ilustradores de diversos países como México, Argentina, Francia, Brasil y Bélgica.

Se trata de un llamado de exigencia para encontrar la verdad, lograr justicia y reparación por los 43 estudiantes de Ayotzinapa y por las más de 27,000 personas desaparecidas en México, se anunció.

Los participantes son: Fernando Eimbcke, Abraham Escobedo Salas, Dr. Alderete, Paula Markovitch, Aarón Fernández , Julien Devaux y François Olislaeger, Pablo Gasca, Jorge Bolado, Sergio Ortiz Borbolla, Luis Felipe Alanis, Christiane Burkhard, Alberto Reséndiz , Viviana García Besné y Mónica Lozano, Ricardo del Conde, Hari Camino, Ludovic Bonleux, Lucía Gajá y Emilio Ramos, Bruno Bichir, Mariana Rodríguez, Sebastián Hoffman, Jaime Ramos, Hari Sama, Alejandro Iglesias, Marcello Sahea, Joshua Gil y Kenya Márquez.

El filme se proyectará hoy en la Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario a las 18:00 horas y para su presentación contará con la presencia de miembros de la Amnistía Internacional, la entrada será gratuita, con cupo limitado.

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Para recuperar los soles robados: un mural en Oaxaca por los 43

jueves, octubre 1st, 2015

Un mural para recuperar 43 soles robados. Foto: Especial

Un mural para recuperar 43 soles robados. Foto: Especial

El artista grafitero Said Dokins y el colectivo Lapiztola realizan un mural de 50 metros en los muros del taller Okupa Visual, en Oaxaca, para clamar por la aparición de los 43 de Ayotzinapa

Ciudad de México, 1 de octubre (SinEmbargo).- Que determinar si hubo o no normalistas en el quinto camión no nos quite el foco de atención verdadera: nos faltan 43 y todavía los esperamos vivos, tal cual se los llevaron.

Esa es la consigna de los cientos de organizaciones de derechos humanos, colectivos de artistas y líderes de opinión que no abandonarán la lucha por verdad y justicia en uno de los crímenes de estado más cruentos e inexplicables de los últimos años en México.

A un día de otra conmemoración por aquellos estudiantes que perdieron la vida en La Matanza de Tlatelolco, con la presencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Iguala, las palabras de Rosario Ibarra dan testimonio a una gestión artística y militante que dan rostro a los 43 de Ayotzinapa en Oaxaca.

“Saldrás de cualquier lugar, en cualquier parte, a recibirme y abrazarme, y recuperaré en ese abrazo, todos los soles que me han robado”.

“El abrazo ausente. Soles robados” es un mural realizado por el colectivo de esténcil Lapiztola y el artista visual y calígrafo Said Dokins el 26 de septiembre en los muros del taller Okupa Visual, ubicado en la calle de Melchor Ocampo y la Noria, en el centro de Oaxaca.

El abrazo ausente es un abrazo a esa persona que no está, que fue desaparecida y que aún su madre, hermana o amigos esperan encontrar.

La iniciativa artística se plegó así a lo que fue llamada “La marcha de la dignidad”, convocada por familiares de los normalistas en el Zócalo capitalino del Distrito Federal para conmemorar el año de desaparición de los estudiantes, en la que participaron más de cien mil personas.

El artista Said Dokins teme por la pervivencia de los murales en la ciudad. Foto: Especial

El artista Said Dokins teme por la pervivencia de los murales en la ciudad. Foto: Especial

El mural tiene más de 50 metros cuadrados y según su autor intenta hacer un paralelismo entre la represión a los movimientos políticos durante la Guerra Sucia de los ’70 y ’80 –citando la lucha del Comité Eureka-, por parte del entonces Presidente Luis Echeverría, con el actual mandatario Enrique Peña Nieto y su responsabilidad en “la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas, de la brutal violencia y represión en Tlatlaya y de múltiples homicidios y violaciones a Derechos Humanos durante su mandato”. Se trata de las palabras que Rosario Ibarra, líder del Comité Eureka (Comité Pro-Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México) encontró en un viejo periódico de Colombia, pensadas y escritas por algún desaparecido imaginando su libertad.

El artista también comentó la preocupación que existe de que varios murales sean borrados: “hay una serie de amenazas, multas por parte del Municipio para borrar los murales ubicados en el centro de la ciudad, esto me parece preocupante ya que cada una de estas intervenciones responde a momentos específicos de la historia de la ciudad, del país y son parte ya de la identidad del lugar”, dijo Said Dokins.

¿QUIÉN ES SAID DOKINS?

Said Dokins nació en la ciudad de México en 1983. Estudió Artes Visuales y Filosofía y Letras en la UNAM. Recientemente cursó el seminario Zonas de Disturbio, dirigido por Mariana Botey y Cuauhtémoc Medina en el MUAC. Se dedica al arte en espacio público, investigación y prácticas de graffiti, performance, instalación, intervención y videoarte.

Said Dokins nació en la ciudad de México en 1983. Foto: Especial

Said Dokins nació en la ciudad de México en 1983. Foto: Especial

Su proyecto reciente es la curaduría de la muestra internacional Intersticios Urbanos, llevada a cabo en el Centro Cultural de España, de agosto a octubre.

“La orientación de mi trabajo se dirige a la reflexión de nuestra sociedad con respecto a su historia, el símbolo de la muerte en relación al conflicto de poder, destrucción, supervivencia y discursos explicativos del mundo como mecanismos de control de regímenes impuestos; problemas muy antiguos que se reflejan en nuestra situación actual”, explica el artista en su blog.

“En mi creación cotidiana, la urbe es mi principal foco de acción, pues encuentro en la calle infinidad de niveles y mecanismos de operar y relacionarme con las personas; me valgo de diversos modos de hacer como graffiti, caligrafía, performance, instalación, intervención y videoarte”, afirma.

“El territorio urbano me ha tragado y siempre he vivido en grandes ciudades, a pesar de que conozco la calle, todo el tiempo me sorprende la cantidad de manchas y colores que veo en la ciudad, los conflictos y las penurias, la actitud defensiva de los que aquí vivimos, la multitud y la disfuncionalidad de la ciudad”, agrega.

La tarea encomendada. Foto: Especial

La tarea encomendada. Foto: Especial

Lapiztola es un colectivo de arte en espacio público conformado por Roberto Vega J., Rosario Martínez y Yankel Balderas -diseñadores y arquitecto., surgido en el 2006 cuando se generó una revuelta política y social en Oaxaca.

Los miembros del colectivo explican que este levantamiento dio pie para armar un movimiento de grafica social en la ciudad, donde propios y extraños aportaban obra callejera en protesta por el descontento de lo que pasaba en ese momento.

“Cuando tenemos oportunidad de trabajar en la calle queremos que la pieza que pintamos sea como un grito en la pared, manejando el arte urbano en cierto sentido como protesta, intentando hacer un diálogo visual con la sociedad, usando como soporte técnico, el esténcil y la serigrafía, creando módulos o tapices impresos para después si es posible intervenirlos y lograr así una gráfica urbana, que logre darle un carácter personal al espacio”, informan.