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MUJERES YA | Los libros que marcan tendencia, haciendo a las lectoras más poderosas

sábado, febrero 3rd, 2018

Algo sutil y transformador, se ha convertido también esta tendencia de las editoriales a pensar en Mujeres ya, con miles de libros dedicados a este asunto que parece claro y preciso, pero que en realidad tiene muchas dudas e inseguridades, de pertenecer al sexo femenino.

Ciudad de México, 3 de febrero (SinEmbargo).- Dice la directora de cine catalana Isabel Coixet que odia la palabra “empoderamiento”. “Una mujer fuerte es una mujer fuerte. Convertirla en mujer empoderada es no acabárselo de creer, como tener que actuar para parecerlo”, ha dicho la cineasta, responsable de la reciente La librería.

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Precisamente, La librería es un trabajo literario de Penélope Fitzgerald, editado en español por Impedimenta y que cuenta la historia de una mujer que pone una tienda en Suffolk en 1959 y que cuando decide vender Lolita, de Vladimir Nabokov, se desencadena en el pueblo un terremoto sutil pero devastador.

Algo sutil y transformador, se ha convertido también esta tendencia de las editoriales a pensar en Mujeres ya, con miles de libros dedicados a este asunto que parece claro y preciso, pero que en realidad tiene muchas dudas e inseguridades, de pertenecer al sexo femenino.

La historia comenzó en Planeta publicando el libro Cuento de buenas noches para niñas rebeldes, que reinventa los cuentos de hadas. Elizabeth I, Coco Chanel, Marie Curie, Frida Kahlo, Serena Williams y otras mujeres extraordinarias narran la aventura de su vida, inspirando a niñas ―y no tan niñas― a soñar en grande y alcanzar sus sueños; además, cuenta con las magníficas ilustraciones de sesenta mujeres artistas de todos los rincones del mundo.

Cuentos de buenas noches de las niñas rebeldes. Foto: Especial

El libro sólo en México lleva ya 200 mil ejemplares vendidos y 1 millón en el resto del planeta: pronto se editará Cuento de buenas noches para niñas rebeldes 2.

Penguin Random House hizo lo propio, publicando a la feminista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie con el libro Todos deberíamos ser feministas y uno de los libros que integraron las listas de favoritos el año pasado, Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo.

Se trata de un trabajo sencillo, muy propio del sentido común, pero que sin embargo ha llegado muy hondo en las mujeres. ¿Cómo educar a las niñas en el feminismo?, una pregunta natural que Chimamanda contesta con libertad y muy segura de sí. Por ejemplo, “Sé una persona plena. La maternidad es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella”. No definirse por ser únicamente madre parece –sobre todo a las que no tenemos hijos- una tarea fácil, sin embargo, leerlo, discutirlo, debatirlo y ponerlo como deseo en un libro representa algo mucho más que una tendencia editorial.

Mujeres leyendo a mujeres. Foto: Shutterstock

Es la voz de las mujeres que se levanta más allá de si discutimos qué lugar ocupa el hombre en la sociedad. Si pensamos que las lectoras somos damas más que varones, ¿no venía ya siendo hora de que los libros comenzaran a tener nuestras propias preocupaciones?

Editorial Océano, a través de su sello Salamandra, por ejemplo, ha comenzado a editar a Margaret Atwood. Es una autora muy conocida, pero que puesta a la luz de esta nueva corriente, cobra una presencia rutilante. Ella nos enseña a pensar nuevamente en el feminismo, en la conservación del mundo, en nuestro futuro como especie, tal como lo hizo en el discurso frente a los libreros alemanes.

LECTURAS | ¿La humanidad desea vivir?: Discurso de Margaret Atwood ante los libreros alemanes

Anagrama ha sacado El problema de las mujeres, una especie de cómic a cargo de Jacky Fleming, en dónde se preguntan: ¿Pueden las mujeres ser genios?, ¿O sus cabezas son demasiado pequeñas?, ¿Por qué en el cole sólo nos enseñan sobre dos o tres mujeres? ¿Qué cuernos estaban haciendo las demás a lo largo de la historia?

Hoy muchas editoriales no dudan en presentar libros para mujeres escritos por mujeres, como es el caso de Planeta, a la hora de presumir el hermoso libro escrito por Siri Hustvedt, La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres, una apasionante y radical colección de ensayos sobre el feminismo que comprueba la importancia sustancial de esta mujer al que su marido, Paul Auster, llama “la mejor escritora del mundo”.

LECTURAS | “La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres”, de Siri Hustvedt

O la Editorial Malpaso que pronto sacará para su sello Lince Por qué no soy feminista, de Jessa Crispin, un verdadero manifiesto a favor de los derechos y las obligaciones de ser mujer en este siglo XXI. Con la salvedad, que eso es lo interesante, que son todos libros que también deberían leer los hombres, planteando un universo amplio, sin distinciones por sexo o por lo que se nos ocurra.

Hemos elegido algunos libros (a editarse y editados) que revelan esta tendencia de Mujeres Ya, sin que ello impida los muchos otros libros que no datamos aquí, pero que reflejan el grado de compromiso que muchas mujeres tienen con la escritura y con cambiar, por qué no, el mundo.

Usando o no la palabra empoderamiento.

Chimamanda Ngozi Adichie, el feminismo desde Nigeria. Foto: Especial

Guía para la vida de este adolescente que dicen que soy, de Andonella y Plaqueta (Planeta): Un libro que a cualquier mujer le hubiera encantado leer cuando era joven. Identidad, drogas, sexualidad, amor, futuro, salud mental, escuela y familia explicados por Tamara de Anda, una mujer políticamente incorrecta.

Las mujeres somos poderosas: Una guía para cambiar tu mundo, de Tati Ortiz Monasterio (Diana). Un trabajo para que las mujeres encuentren esa fuerza dentro de ellas y exploten sus ideas, sus proyectos y realicen los sueños que llevan archivados.

Las mujeres de la NASA, de Nathalia Holt (Paidós). Las científicas que impulsaron los viajes al espacio. La escritora reconstruye la vida de estas ingenieras, madres y esposas y reivindica así a todas las mujeres que han luchado por estudiar, investigar, crear y ser parte de la historia.

Todos menos básicas. Consejos para brujas modernas, de Jaya Saxena y Jess Zimmerman (Diana). Una guía positiva, moderna y divertida sobre cómo lidiar con situaciones que se presentan en la vida de las mujeres jóvenes.

Las chicas malas del pasado, de Mackenzi Lee (Planeta). Son 52 mujeres que le demostraron al mundo que no existe el sexo débil. 52 mujeres que desafiaron las normas y decidieron transformar, además de su vida, la historia.

Por qué no soy feminista, de Jessa Crispin (Lince). ¿Piensas que las mujeres son seres humanos y que merecen ser tratadas como tales? ¿Qué las mujeres merecen los mismos derechos y libertades que los hombres? Si es así, entonces eres feminista… o eso dicen las feministas. Pero en algún lugar del camino, el movimiento para la liberación de las mujeres sacrificó su significado en pos de la aceptación y nos dejó con una pose banal, educada e inútil que apenas desafía al status quo.

La frantumaglia. Un viaje por la escritura, de Elena Ferrante (Lumen).- “Frantumaglia” son los pedazos que amueblan el laboratorio de Elena Ferrante desde que empezó a escribir, a principios de los años 90, hasta hoy, cuando la crítica y el público aclaman esta figura como un clásico contemporáneo. Leer este libro es como abrir los cajones de su mesa y fijar la mirada en el cómo y por qué Ferrante escribió primero las tres novelas de Crónicas del desamor y luego la espléndida saga Dos amigas.

Alias Grace se ha convertido en serie para la televisión. Foto: Especial

La pasión, de Jeanette Winterson (Lumen). “La pasión no habla de la Historia con mayúsculas; tampoco es una novela romántica… Lo que quise fue hablar de un mundo peculiar que sirviera de espejo secreto para perfilar y multiplicar las posibilidades de nuestro propio mundo. Basta con mirarse en este espejo, y ahí estamos, ubicados en otro tiempo y otro lugar, y con otra vida entre manos.”

La vida de las mujeres, de Alice Munro (Lumen). Del empieza contando su día a día, su relación con la familia, los vecinos y los amigos, y pronto descubrimos que esa niña sabe observar el mundo y sacar buen provecho de lo que ve: compadece la poquedad del padre, admira el arrojo de la madre, que deja la granja para dedicarse a vender enciclopedias por los alrededores y comprende que tarde o temprano llega el momento en que hay que elegir entre una risueña mediocridad -hogar, iglesia, matrimonio, hijos- y otras opciones más interesantes y arriesgadas.

Lola Vendetta, más vale Lola que mal acompañada, de Raquel Riba Rossy (Lumen). Una divertida novela gráfica que cuenta las aventuras de Lola Vendetta, una joven sin pelos en la lengua, que usa una katana para acabar con las injusticias. Si no te dan miedo las revoluciones y estás a favor de las evoluciones, este es tu libro.

Las niñas son guerreras, de Sergio Parra e Irene Cívico (Montena). Hemos reunido aquí las vidas alucinantes de 26 superguerreras, desde Mary Shelley hasta Lady Gaga, pasando por Ada Byron, Marie Curie, Virginia Woolf, Coco Chanel, Agatha Christie, Frida Kahlo, Simone de Beauvoir, Rosa Parks, Audrey Hepburn, Jane Goodall, Malala y muchas más.

Alias Grace, de Margaret Atwood (Salamandra). En julio de 1843, Grace Marks, de dieciséis años, es declarada cómplice de participar en los asesinatos de Thomas Kinnear, a cuyo servicio trabajaba como sirvienta, y de Nancy Montgomery, ama de llaves y amante de Kinnear, y condenada finalmente a cadena perpetua. En su empeño para interpretar la confesión de Grace, el doctor Jordan irá desvelando los luctuosos sucesos de aquel día y dictaminará si Grace Marks es en verdad una femme fatale o, simplemente, una víctima de las circunstancias y los prejuicios sociales dominantes.

El cuento de la criada, de Margaret Atwood (Salamandra). Los peligros inherentes a mezclar religión y política; el empeño de todo poder absoluto en someter a las mujeres como paso conducente a sojuzgar a toda la población; la fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor: son tan sólo una muestra de los temas que aborda este relato desgarrador, aderezado con el sutil sarcasmo que constituye la seña de identidad de Margaret Atwood. Una escritora universal que, con el paso del tiempo, no deja de asombrarnos con la lucidez de sus ideas y la potencia de su prosa.

 

Los pinos salados de Mexicali, en un hermoso libro de Alejandro Espinoza Galindo

sábado, julio 2nd, 2016
Es un árbol cuya personalidad se confunde con el entorno; es silvestre, casi como si se tratara de hierba mala. Los sitios que lo acogen permiten que se desplaye sin fin, o simplemente lo queman o cortan abruptamente. Foto:YouTube

Es un árbol cuya personalidad se confunde con el entorno; es silvestre, casi como si se tratara de hierba mala. Los sitios que lo acogen permiten que se desplaye sin fin, o simplemente lo queman o cortan abruptamente. Foto:YouTube

“Lo cierto es que no sé cuándo comenzó esta relación amorosa con el pino salado o, mejor dicho, qué elementos de indagación científica son los que me impulsaron a conocer aquello que veo en las calles, lotes baldíos, orillas de la carretera, un ser impávido, absorto, mal querido”, escribe el entrañable autor de Mexicali.

Ciudad de México, 2 de julio (SinEmbargo).- Suele decir el escritor mexicano Álvaro Enrigue que una de las mejores cosas de la paternidad ha sido tener que explicar el nombre de los árboles a sus hijos, un modo de redescubrir el espacio, el medio ambiente y de reconocerse en la mención de esas criaturas verdes que nos acompañan en el camino de la existencia, sin que a veces le demos la atención que merecen.

Así parece haberlo entendido el también escritor Alejandro Espinoza Galindo (Mexicali, 1970), quien a través de su nuevo libro, Los pinos salados, construye tanto el paisaje exterior como interior del sitio que lo vio nacer, echando mano de la literatura para narrar una circunstancia precisa en contextos como la botánica o la ecología.

Lo cierto es que no sé cuándo comenzó esta relación amorosa con el pino salado o, mejor dicho, qué elementos de indagación científica son los que me impulsaron a conocer aquello que veo en las calles. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Lo cierto es que no sé cuándo comenzó esta relación amorosa con el pino salado o, mejor dicho, qué elementos de indagación científica son los que me impulsaron a conocer aquello que veo en las calles. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Los Pinos salados, Memoria de una ruina triste,  pertenece a un proyecto de arte documental. El libro inicia con una fotografía de una zona de precaristas, invasores de un lote cercado por una malla. La finalidad del proyecto, se nos informa, tiene como base crear un registro por diversos medios, fotografías, video, notas, muestrario, “que puedan dar cuenta de un ejercicio de deriva por distintas calles de la ciudad de Mexicali”.

A partir del proyecto de arte conceptual Espinoza plantea una defensa de Mexicali, al mostrar esa parte de la nación que contiene la duda: ¿dónde inicia, dónde termina la nación?  La frontera es el punto que hace a la nación y el resto del macizo continental forma la tierra del otro”, explicó el poeta César Rito Salinas en la presentación del libro llevada a cabo en Mexicali.

“En Los pinos salados, Alejandro Espinoza no sólo pone su interés en lo sociológico del registro, la memoria, también hace su interés en la contemplación estética al describir los sucesos de cambio de una pasión, Mexicali. Narrar es dar cuenta de una transformación, un desarrollo de secuencias que nos lleva a la evocación sostenida por efecto del riesgo: cada punto de su avance es una nueva incertidumbre. Así nos muestra a la ciudad de Mexicali, Alejandro la describe como el paño que contiene su amor y, al expresarlo, compromete  su acción futura con el espacio”, agrega.

“Los pinos salados son unos árboles ficticiamente endémicos del norte del país. Se dice que estos árboles fueron traídos por las primeras comunidades chinas que comenzaron a afincarse en Baja California a principios del siglo pasado, pero en realidad no se sabe a ciencia cierta el origen”, cuenta Alejandro Espinoza en entrevista con SinEmbargo.

Los pinos salados se mantienen en el espacio urbano del norte mexicano, interrumpiendo el entorno. No han sido colocados ex profeso allí. Tienen una vida ruda y longeva. Se resisten a su muerte.

“Me ha tocado ver muñones de pinos salados que en menos de tres meses vuelven a brotar”, cuenta el también autor de la novela En los tiempos de la ocupación.

“Me ha tocado ver muñones de pinos salados que en menos de tres meses vuelven a brotar”, cuenta el también autor de la novela En los tiempos de la ocupación. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

“Me ha tocado ver muñones de pinos salados que en menos de tres meses vuelven a brotar”, cuenta el también autor de la novela En los tiempos de la ocupación. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

“No quisiera decir que es una metáfora, pero para mí el pino salado se ha convertido en una representación del olvido, del abandono y el desamparo. El entorno visual en el que ellos sobreviven es paupérrimo. Los árboles viven en lotes vacíos, refugios de heroinómanos, maleantes e inmigrantes”, explica el autor.

Cualquiera que vive en la calle puede encontrar sombra y refugio bajo la copa de un pino salado. El árbol define el paisaje de Mexicali y “se convierte en señuelo, el objeto a través del cual le das sentido a un espacio”, dice Espinoza Galindo.

No es un árbol agraciado. Es un guardapolvo. Su presencia interrumpe el camino y vive rodeado de desperdicios e inmundicia. “Eso es lo que se hace tan interesante”, admite Alejandro.

El pino salado saliniza todo el ambiente, como un verdadero asesino de la naturaleza, y ha elegido tener contacto directo con las personas que se le acercan.

El libro de Alejandro Espinoza Galindo es un objeto blanco, con fotografías y dibujos, sumado a un texto que busca acercarse a la realidad del árbol mediante una voluntad profunda, más allá de la mera observación.

“Por eso también elegí una escritura que sin ser totalmente experimental, fuera reflejo de varios géneros literarios. Quería sentirme lo suficientemente libre como para pasar de la crónica clásica a una bitácora seudocientífica, a la memoria, al tratado filosófico”, expresa el escritor y docente de la Universidad de Baja California.

Encontrar respuestas para la realidad que vivimos a través de presencia de un árbol tan invasivo e inevitable fue otra de las motivaciones del intelectual mexicalense, quien recurrió a un grupo de artistas multimedia para nutrir su proyecto.

“Nos disfrazamos de entomólogos, antropólogos, de botánicos, sacamos muestras de los distintos árboles y de ello derivó una serie de trabajos de corte visual, donde las ramas son la huella precedente de lo que luego relato en el libro”, dice el autor.

“Una de las cosas que más me llamó la atención de quienes fotografiaron los pinos salados de este proyecto es que buscaban ángulos extraordinarios para poder dar cuenta de la forma extraña que tienen estos árboles. A veces era imposible, no existe la perspectiva adecuada. El pino salado es como los mexicalenses, tierno y salvaje a la vez, transmite una amabilidad tosca”, afirma Espinoza.

Los pinos salados contiene textos de Alejandro Espinoza Galindo, fue editado por la poeta Rosa Espinoza para su nuevo emprendimiento editorial llamado “Pinos alados” y participan Héctor Bázaga, Víctor Reyes, Alejandrina Núñez, Yanina Montiel, Roxana Monserrat y Marisol Valdés, todos ellos artistas visuales en plena actividad, surgidos de la carrera de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma de Baja California.