Posts Tagged ‘paso caravana migrante México’

Migrantes de la caravana llegan a pie y en vehículos de carga a San Pedro Tapanatepec, Oaxaca

lunes, enero 21st, 2019

De acuerdo con las autoridades municipales de San Pedro Tapanatepec, en esta primera caravana del año viajan aproximadamente 300 niños, a quienes a parte de brindarles agua, medicamentos y comida, se les entretiene con actividades lúdicas para tratar de eliminar el estrés que representa para ellos emigrar.

La delegada del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia en el Istmo de Tehuantepec, Argelia Lázaro, puntualizó a EFE que estas actividades con los niños, especialmente el dibujo, sirve a los menores para “plasmar” su realidad.

San Pedro Tapanatepec (México), 21 de enero (EFE).– La caravana de migrantes centroamericanos que entró a México llegó este lunes al sureño estado de Oaxaca, todavía a miles de kilómetros de cumplir el sueño americano.

Desde su ingreso a territorio mexicano a finales de la pasada semana, este contingente que entró por el puente fronterizo pero sin atender a las autoridades migratorias y sin solicitar asilo, han recorrido a pie y en vehículos de carga más de 300 kilómetros.

No obstante, se sitúan todavía muy lejos de la frontera con Estados Unidos, la meta de muchos de ellos, pues Tijuana queda a unos tres mil 750 kilómetros por carretera.

Un migrante centroamericano lava sus pantalones en el río Suchiate en la frontera entre Guatemala y México el 20 de enero del 2019. Foto: Marco Ugarte, AP

En esta primera caravana de 2019 viaja Griselda y su hija Génesis, de un año y ocho meses.

“Quiero un mejor futuro para la niña, es lo que busco, allá (en Honduras está todo muy macaneado (mal). Y quizás no ganaría para los estudios de ella”, apuntó la joven madre.

Esperanzada, la mujer desea que el significado de su bebé, un nombre de origen bíblico, se traduzca en un nuevo inicio para una mejor vida.

Migrantes hondureños se protegen de una lluvia ligera mientras caminan hacia el norte a lo largo del borde de la carretera a través de Esquipulas, Guatemala, el miércoles 16 de enero de 2019. Foto: Moisés Castillo, AP

En Honduras narró, no le alcanzaba ni para darle una buena alimentación a su pequeña.

La caravana en la que viajaba, que en las últimas horas dejó Huixtla, en el suroriental estado de Chiapas, arribó este lunes a San Pedro Tapanatepec, un municipio ubicado en la zona oriente del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.

Con este nuevo contingente de centroamericanos, este municipio de Oaxaca -uno de los estados más pobres del país- ha albergado a todas las caravanas migrantes que hasta la fecha han cruzado México.

El fenómeno empezó a mediados de octubre de 2018 cuando miles de migrantes, en su mayoría hondureños y salvadoreños, iniciaron este éxodo en grupo para sentirse más seguros, y causando choques diplomáticos entre distintas naciones.

De acuerdo con autoridades de Protección Civil de Oaxaca, el nuevo contingente suma casi dos mil migrantes.

Reciben ayuda humanitaria por parte de las autoridades estatales, federales y civiles, pero esta ha disminuido, lamentan.

Migrantes de Honduras cruzan la frontera entre México y Guatemala sin el registro de las autoridades en Ciudad Hidalgo, México, el viernes 18 de enero de 2019. Foto: Moisés Castillo, AP

José Saldívar Martínez dejó en Honduras a su esposa y tres hijas de 11, 16 y 18 años.

Y anhela, como tantos otros, que una vez que llegue a Estados Unidos podrá volver a ver a su familia, probablemente mediante una reunificación familiar.

“Ahora ya no nos quieren dar. Yo pedí una cobija porque aquí en la noche hace frío bastante”, pero una muchacha, aseguró, le dijo que en las anteriores caravanas tiraron lo que les ofrecían.

Migrantes de Honduras cruzan la frontera entre México y Guatemala sin el registro de las autoridades en Ciudad Hidalgo, México, el viernes 18 de enero de 2019. Foto: Moisés Castillo, AP

De esta manera, el migrante lamentó: “Pagan justos por pecadores”.

Pero aun así, los migrantes mantienen la idea de llegar a los Estados Unidos y trabajar pese a las adversidades.

“No vamos a hacer ningún borlote (altercado) allá. Nosotros somos una nueva generación que queremos trabajar en cualquier lugar”, apuntó Saldívar.

Migrantes salvadoreños hablan mientras se preparan para partir hacia la frontera de Estados Unidos con otros en una caravana en San Salvador, El Salvador, al amanecer del miércoles 16 de enero de 2019. Foto: Salvador Meléndez, AP

De acuerdo con las autoridades municipales, en esta primera caravana del año viajan aproximadamente 300 niños, a quienes a parte de brindarles agua, medicamentos y comida, se les entretiene con actividades lúdicas para tratar de eliminar el estrés que representa para ellos emigrar.

La delegada del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia en el Istmo de Tehuantepec, Argelia Lázaro, puntualizó a EFE que estas actividades con los niños, especialmente el dibujo, sirve a los menores para “plasmar” su realidad.

“Hay niños que han pintado caras sonrientes y otros que han pintado caras tristes. Y hemos encontrado sonrisas negras también”, agregó la experta.

A lo largo del lunes, se espera que a este convoy los alcance un contingente de 200 migrantes que quedó rezagado en Arriaga, Chiapas.

Una ver reunificados, la caravana partirá rumbo a Matías Romero, Oaxaca, a unos 130 kilómetros, para luego seguir su camino hacia Veracruz, como se hizo en anteriores ocasiones.

Paralelamente, más de seis mil 700 migrantes continúan en la frontera entre México y Guatemala, atendiendo la petición del primer país de entrar de manera regular y ordena, con una tarjeta de visitante por razones humanitarias que les permitirá vivir durante un año, e incluso trabajar.

Según el último reporte del Instituto Nacional de Migración (INM), se han registrado cinco mil 605 solicitudes de visitante por razones humanitarias de adultos, y mil 186 de niños y adolescentes.

Migrantes poco a poco comienzan a buscar trabajo en Tijuana; “Aquí ganas tu dinerito”, dice hondureño

sábado, diciembre 8th, 2018

La asistencia a una feria del empleo creada para ayudar a los migrantes a encontrar trabajo se ha incrementado desde la marcha del 25 de noviembre en la frontera con Estados Unidos que desencadenó un caos después de que varios migrantes ingresaron a territorio estadounidense y los agentes fronterizos respondieron disparando gases lacrimógenos hacia México. Antes de la protesta, sólo se presentaban unos 100 migrantes al día, esa cifra ha aumentado a más de 400 desde entonces.

Entre los que han aprovechado las oportunidades laborales en la ciudad se encuentra Jared Carnales, un joven de 23 años oriundo de Tegucigalpa, Honduras, que ni siquiera veía a las personas que charlaban a la entrada de los bares o que transitaban por la acera. Carnales se dirigía al otro lado de la ciudad, a un restaurante de comida mexicana especializado en menudo —un caldo de vísceras de res—. Ni siquiera sabía el nombre de la calle o la colonia en que se ubicaba el restaurante, pero se memorizó el camino.

Por Christopher Sherman

Tijuana, México, 8 de diciembre (AP).– Antes del amanecer cada mañana, los migrantes salen de un albergue en Tijuana cerca de la frontera con Estados Unidos para dirigirse a sus trabajos en otras partes de la ciudad. Moviéndose solos o en pares, son fáciles de reconocer por el paso determinado de una persona que tiene que llegar a un lado.

Al salir el sol, otra multitud está reunida en una esquina cercana al refugio en espera de oportunidades laborales. Hace unos días, una docena de migrantes subieron a la parte trasera de una pick up con tal entusiasmo que le arrancaron una sonrisa al conductor. Los migrantes no sabían a dónde iban o cuándo regresarían —algunos llevaban su saco de dormir— pero dijeron que iban a trabajar pelando tomates.

Migrantes usan una ducha y zona de inodoros inundada en un complejo deportivo que alberga a miles de centroamericanos en Tijuana, México, el jueves 29 de noviembre de 2018. Foto: Rebecca Blackwell, AP

Enfrentándose a una espera de varios meses en Tijuana antes de tener siquiera la posibilidad de pedir asilo en Estados Unidos, muchos migrantes comenzaron a buscar empleo. Otros que ya habían decidido permanecer en México, han solicitado, y en algunos casos recibido, permisos para trabajar en México. Es algo que las autoridades mexicanas han alentado a los migrantes a hacer con la esperanza de que el empleo les ayude a arraigarse en el país en vez de cruzar hacia Estados Unidos.

En la mayoría de los casos, los migrantes se sienten aliviados de contar con algo que los saque de las condiciones de miseria en el hacinado albergue, en donde las horas son muy largas, y les ponga algo de dinero en los bolsillos.

Migrantes se concentran en el cruce El Chaparral en la frontera México-EU en Tijuana, el 25 de noviembre de 2018. Foto: Rodrigo Abd, AP

“Aquí ganas tu dinerito”, dijo Nelson David Landaverde, un hondureño de 21 años que salió a buscar comida junto a su hijo de 16 meses de edad cuando alguien se le acercó para preguntarle si quería trabajar en un lavado de autos. No lo pensó dos veces. Él y su esposa embarazada anotaron sus nombres en una lista informal de miles de potenciales solicitantes de asilo en Estados Unidos, pero mientras tanto, está ansioso de obtener ingresos que le hagan la vida un poco más sencilla en Tijuana.

Su nuevo empleo le paga alrededor de 75 centavos de dólar por carro, y al lavar unos 10 carros en buen día espera llevarse a casa un monto superior al salario mínimo, que en México es de menos de cinco dólares diarios.

Aunque las autoridades ya cerraron el albergue cercano a la frontera y reubicaron a muchos de los migrantes en otro mucho más lejano, cientos de personas se han rehusado a dejar el primer lugar y tienen un campamento afuera del recinto. El motivo es que muchos han encontrado empleo cerca de ahí.

Marco Rosales, un migrante hondureño que ha vivido en Tijuana durante ocho años, estaba en una calle rodeado de otros migrantes centroamericanos que le pedían un consejo laboral.

“Aquí no venga con la mentalidad de Honduras”, dijo. “Aquí es nuevo país, un nuevo estado donde usted puede cambiarse si quiere cambiar”.

Un migrante hondureño conversa con agentes fronterizos de Estados Unidos del otro lado de un alambre de cuchillas después de que rociaran gas lacrimógeno a los migrantes que intentaron cruzar a Estados Unidos desde Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018. Foto: Ramon Espinosa, AP

Esa mañana sólo tenía espacio para un puñado de personas para que trabajaran en otro lavado de autos cercanos, pero estaba seguro de que más adelante podría ayudar a más personas que estuvieran dispuestas.

“Estoy tratando de comunicarles que haciendo las cosas bien vamos a salir adelante”, respondió al ser cuestionado por qué los exhortaba a trabajar en lugar de unírseles en su camino a la frontera. “Si hacemos las cosas mal no vamos a llegar a ningún lado. Si ellos están queriendo hacer una marcha para cerrar la línea (frontera), eso no va a llegar a ningún lado”.

Un migrante centroamericano es detenido por agentes estadounidenses que le ordenaron volver al lado mexicano de la frontera, después de que un grupo de migrantes rebasó a la policía mexicana en el cruce del Chaparral en Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018 en la frontera con San Ysidro, California. Foto: Pedro Acosta, AP

Los migrantes se reunieron en una oficina del centro de la ciudad para comenzar con el papeleo para solicitar visas temporales en México que les permitan trabajar legalmente. Una vez que reciban su número de identificación de parte de las autoridades mexicanas, podrán reunirse con reclutadores de plantas de ensamblaje, en donde hay mejores salarios y siempre hay vacantes disponibles.

Las autoridades del estado de Baja California señalaron que han identificado miles de empleos que los migrantes podrían solicitar.

Fernando Hernández dijo que llegó a Tijuana hace apenas un día, pero estaba ahí para encontrar trabajo mientras esperaba una oportunidad para ingresar a Estados Unidos.

“Si podemos pasarnos, nos pasamos, pero si no, hay que trabajar por mientras”, señaló el joven de 24 años que trabajó en almacenes en su natal Honduras.

La asistencia a una feria del empleo creada para ayudar a los migrantes a encontrar trabajo se ha incrementado desde la marcha del 25 de noviembre en la frontera con Estados Unidos que desencadenó un caos después de que varios migrantes ingresaron a territorio estadounidense y los agentes fronterizos respondieron disparando gases lacrimógenos hacia México. Antes de la protesta, sólo se presentaban unos 100 migrantes al día, esa cifra ha aumentado a más de 400 desde entonces.

Un grupo de migrantes duerme bajo un puente en el cruce fronterizo Chaparral en Tijuana, México, el viernes 23 de noviembre de 2018. Foto: Rodrigo Abd, AP

Entre los que han aprovechado las oportunidades laborales en la ciudad se encuentra Jared Carnales, quien caminaba impetuosamente a media luz por las calles del centro de Tijuana, protegiéndose del frío con un rompevientos y una gorra de béisbol de color rojo.

El joven de 23 años oriundo de Tegucigalpa, Honduras, ni siquiera veía a las personas que charlaban a la entrada de los bares o que transitaban por la acera. Carnales se dirigía al otro lado de la ciudad, a un restaurante de comida mexicana especializado en menudo —un caldo de vísceras de res—. Ni siquiera sabía el nombre de la calle o la colonia en que se ubicaba el restaurante, pero se memorizó el camino.

Migrantes centroamericanos se reúnen en una zona designada para ellos para montar tiendas de campaña en la ciudad de Tijuana, México, el miércoles 21 de noviembre de 2018. Foto: Rodrigo Abd, AP

Esperó durante 10 minutos en la esquina de un 7-Eleven a que pasara un camión de pasajeros, dejando pasar varios autobuses para poder ahorrarse tres pesos (15 centavos de dólar) y abordar el más barato. Carnales, quien en Honduras conducía un camión, dijo que el transporte en Tijuana es casi dos veces más caro.

Después de un trayecto de 15 minutos, Carnales se bajó del vehículo en un vecindario ubicado en una ladera y comenzó a caminar. Del otro lado del restaurante, tocó la puerta de acero de uno de los muchos refugios que hay en Tijuana. Debido a que llegó un par de días antes que la caravana, el joven pasó sus primeras noches en ese lugar. Fue así como encontró trabajo en el restaurante. Dejó sus pertenencias encargadas en el albergue mientras él salía a trabajar. Una pareja guatemalteca que conoció en el largo camino hacia Tijuana le guardaba un lugar para dormir bajo una lona en el refugio cercano a la frontera, pero siempre cargaba sus bolsos consigo.

Ya había mucha actividad en el restaurante a las 6:00 horas. Los trabajadores luchaban por posicionarse frente al espejo para ajustar sus uniformes y arreglarse el cabello. Al fondo se escuchaba música pop mientras Carnales sacaba su camisa del trabajo y se colocaba una red en la cabeza.

Se ubicó en una esquina de la cocina y comenzó a sacar vísceras de una bandeja. Las remojó en agua, las colgó a secar y las extendió sobre el mostrador.

Carnales llevaba tiempo pensando en salir de Honduras, pero fue la caravana la que le dio su primera oportunidad. Dijo que quería llegar a Estados Unidos para trabajar y ayudar a su madre y hermanos en casa, pero por el momento, tendrá que conformarse con Tijuana.

“Hay trabajo aquí”, dijo. “Paso aquí un tiempo y después voy para allá”.