Por Marcos Merino
Ciudad de México, 6 de mayo (SinEmbargo/TICbeat)El internauta medio recibe más de 150 correos electrónicos al día, sin que en muchos casos ninguna estrategia de filtrado o etiquetado sea capaz de librarnos del subsiguiente estrés generado por los e-mails sin leer. Y si hay una fuente de entrada en tromba de e-mails por excelencia, ésas son las listas de correo, una herramienta fantástica para los debates, pero que lleva cuatro décadas sin cambiar en su funcionamiento fundamental (esto es, desde la época en que Arpanet aún no había sido sustituida por la actual Internet). Y es que, en la era en que la personalización es la tónica habitual de nuestra experiencia en la Red, carece de sentido dejar fuera de esa tendencia a la bandeja de entrada.
Por eso, un grupo de investigadores del MIT (concretamente del CSAIL, el Laboratorio de Ciencias de la Computación y la Inteligencia Artificial) intentan ahora cambiar eso gracias al prototipo de Murmur, una nueva versión de las listas de correo que incorpora funcionalidades como el voto, el seguimiento de usuarios, y el bloqueo.
En palabras de Amy Zhang, integrante del equipo, las listas “ocupan un extraño hueco entre el trabajo y el recreo […] e incluso si establecemos directrices para su uso, será difícil que todos se atengan a ellas, lo que lleva a que algunos usuarios sientan la sobrecarga de su bandeja de entrada mientras otros echan de menos poder tener un debate más profundo”. La solución a esta disyuntiva está clara para Zhang: personalizar. Para Zhang, buscar “tallas únicas” en los criterios de filtrado se ha revelado como una solución “obsoleta y subóptima”. “Murmur quizá no sea una solución perfecta, pero al menos proporciona al usuario un mayor sentido de la propiedad sobre sus comunicaciones”.
Con Murmur, los remitentes podrían enviar un mensaje a un subconjunto específico de miembros de la lista, para luego -mediante votaciones similares a las de Reddit- propagar el envío a un conjunto más amplio de destinatarios. Murmur también permitiría seguir o bloquear a determinados usuarios, debates o temas, e incluso indicar el número máximo de mensajes al día o a la semana que queremos recibir sobre alguno de aquéllos.
“Es interesante reexaminar la idea de las listas de correo y qué es lo que tiene esta antigua herramienta para que la gente no la deje de lado”, señala Gloria Marcos , profesora de Informática en la Universidad de California en Irvine. “Lo bueno de sistema es que sigue conservando las cualidades del e-mail que la gente encuentra atractivas, pero también toma prestadas las características de las redes sociales que la hacen tan exitosas“.
Los grandes proveedores de servicios online llevan tiempo preocupándose por el problema que representa el e-mail. La nueva bandeja de entrada de Google, por ejemplo, trata de ayudarnos a través del uso de técnicas de aprendizaje automático que permiten clasificar nuestros mensajes en base a temática e importancia. Pero David Karger, otro de los integrantes del equipo de investigación, se opone a lo que describe como “enfoques paternalistas” de organización de nuestros e-mails. A parecer de Karger, Google ofrece sistemas de clasificación misteriosos que crean una experiencia bastante opaca de cara a los usuarios: “Me gusta la idea de poner al ser humano directamente a los mandos, mientras el ordenador asume el papel de asistente”.